La directora regional de la campaña de la ONU contra la violencia hacia las mujeres, Nadine Gasman, aseguró que esta práctica ya es una “pandemia” que se ve favorecida porque “aún no hemos internalizado la igualdad de género como otros derechos humanos”.
“Hablamos de pandemia para dimensionar la magnitud del problema, porque pocas cosas tienen estos niveles de incidencia en la sociedad”, aseguró Gasman.
Para avalar esta idea la especialista, que es doctora en salud pública, citó estadísticas según las cuales 7 de cada 10 mujeres en todo el mundo sufren o van a sufrir violencia de género.
La investigación indica además que el 30% de las mujeres latinoamericanas han sido víctimas de violencia física o sexual por parte de sus parejas.
“Tenemos que tener en cuenta que estas cifras son subestimaciones, porque los prejuicios de género y el modo en que muchas veces se culpa a las propias víctimas hacen que muchas no denuncien”, advirtió.
Junto a la incidencia del maltrato en la salud física, emocional, reproductiva y sexual femenina, Gasman destacó “los efectos intergeneracionales” de la violencia contra las mujeres, así como las consecuencias en la sociedad toda.
“Los niños testigos de violencia tienen probabilidades mucho más altas de ser adultos agresores y, en el caso de las niñas, de ser víctimas”, apuntó la funcionaria de la ONU.
En América Latina los aspectos más acuciantes del problema son el aumento de los femicidios, la trata de mujeres y la dificultad para la aplicación de las leyes que penalizan estos delitos.
“Esto es consecuencia de la vigencia de las sociedades patriarcales en las que los derechos humanos de las mujeres no están suficientemente posicionados”, precisó.


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